¿Reformas a los partidos políticos? - Olmedo España

La algarabía ilusiona. Genera apetencias. Y esta es la situación de la vida nacional en la cual surge de manera espontánea, o de forma premeditada, la idea de transformar desde las leyes, a los partidos políticos.

Me parece que por ausencia de larga data en nuestra sociedad guatemalteca, no hay una comprensión de lo que son los partidos políticos. Se piensa que modificando leyes, se pueden construir estas organizaciones sociales. Creo que si el sentido, es poner límites, enhorabuena, tales como no permitir la reelección de los alcaldes y diputados de manera continua porque esto,  genera corrupción y concentración exagerada de poder. Si uno de estos personajes quisiera volver a tener poder, al menos debe esperar un período y ganar la confianza ciudadana.

Y otro de los aspectos que me parece necesario normar, es el financiamiento privado de los partidos políticos para evitar acuerdos entre las partes para devolver favores a posteriori. Obviamente esta práctica política, no sólo es en el tinglado nacional, sino que lo hemos observado en diferentes procesos de la vida universitaria, aquí y en otros países. Alumnos que votan a favor de un candidato y después es recompensado con alguna granjería. O bien docentes que no logran su titularidad y son obligados a votar por alguien.  La corrupción en los procesos electorales, no es exclusividad de los partidos políticos, sino de cualquier elección en diferentes instancias.  Así, que el frío no está en las cobijas.

Pero en el fondo, nos quejamos que no hay partidos políticos consolidados. La razón, es que un partido surge de la agrupación de un conjunto de personas que tienen un ideal, o al menos una idea o bien un interés manifiesto. Se organizan y le dan un nombre, un símbolo, y comienza la vida alegre de conseguir adherentes sobre la base de ofertas, difíciles de cumplir. La gente llega y ahí se empiezan a perfilar los dirigentes. Estos, que sobresalen, tienen creo yo, alguna capacidad de liderazgo y organización.

Esto es sólo el principio. Habrá que ver qué  quieren como organización política. Algunos piensan en ser alcaldes, otros  diputados y otro presidente. Lo lamentable en  este proceso  es la ausencia de cultura política, porque no logran definir una línea de ideas que perfilen y le den forma conceptual a la misma organización partidaria. Y ahí está la falla de origen. A veces, se logra pensar una idea, pero ésta en términos generales no penetra a la organización  y  el camino más fácil es la elección.

De tal suerte, que el talón de Aquiles de los partidos políticos en Guatemala es el vacío de un ideario político que amarre con esas ideas a todo un conglomerado y por lo tanto le pueda dar continuidad más allá de un posible gobierno.

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Ignacio EspañaComentario