Guatemala: elecciones y futuro por Beatriz Villarreal

Las deformaciones la de historia colonial, la moderna y la actual de este país caracterizadas por estructuras piramidales, han marcado y sigue marcando un trágico presente para las mayorías pobres y desvalidas, su vida cotidiana y eventos tan cercanos como las próximas elecciones que los marginan, pero que son determinantes para ellos y para el futuro nacional, ya que han permeado su posición social y económica, y lo harán con su futuro, sino ocurre algo diferente. En lo político, el fenómeno de las oligarquías y de su permanencia, aún en el siglo XXI, sigue vivo y busca ser recreado a toda costa,  en todos los aspectos de la vida diaria, en el sentido de que siempre tiene que ser una élite o un grupo que se impone, domina y organiza la dinámica nacional, para mantenerse en el poder y determinar la vida de los otros, a partir de esquemas de poder arriba-abajo, en donde unos pocos o poquísimos se preparan para disponer y beneficiarse de los beneficios y de las riqueza de todos. 

Pues para Yuval Noah Harari (2018) “Quienes viven en palacios siempre han tenido proyectos diferentes de quienes viven en chozas, y es improbable que esto cambie en el siglo XXI”. Electoralmente aquí a esto se le ha calificado como tener la guayaba. Esta elección presidencial no es la excepción. Así como la pasada elección, el actual presidente, se las ingenió, para dentro de este esquema de grupos, lograr trazar una estrategia que posteriormente negoció con sectores poderosos, para llegar de cualquier forma a ser presidente. Esta práctica ha sido retomada esta vez, como la vía segura a seguir y como la estrategia del Partido UNE, que desde hace cuatro años se viene preparando para llegar así a la toma de la guayaba. 

Han utilizado todo tipo de tretas (como las encuestas prepago para comenzar), y de caminos inciertos para ello. No de prácticas transparentes, abiertas, limpias, democráticas ni participativas y permanentes a la luz del día. Este partido no exhibe una política electoral de masas vigorosa, resultado de un trabajo electoral público y sistemático capaz de ser aceptado por la sociedad como algo positivo, al percibir la conformación de una ciudadanía empoderada y una buena dirigente o candidata presidencial con resultados positivos e impacto capaz de llevar a la opinión pública a decir que el próximo ganador es este Partido. Sus electores no se ven por ninguna parte, ni se manifiestan públicamente. Sino más bien pareciera que es una práctica viciada resultado de ofrecimientos, alianzas y pactos con personas, grupos y sectores. El Partico UNE no es hoy, en la palestra electoral, la institución triunfadora resultado de la organización ni de la propuesta electoral  pública construida por su dirigencia a nivel nacional. Sino todo lo contrario, la ausencia de signos externos de esta organización ponen en entredicho la trascendencia del fortalecimiento de sus principios electorales. De ahí que cualquiera se pregunte cómo es que esta organización es la puntera?

Los medios de comunicación no han presentado, en lo que va de la contienda, programas ni  propuestas electorales. La candidata presidencial no hace ningún trabajo proselitista en los medios de comunicación de masas. Más pareciera que es un cheque en blanco que le piden a la ciudadanía, en un contexto latinoamericano donde el populismo y el socialismo se han convertido en un peligro, por los terribles excesos  que practican líderes suramericanos y centroamericanos. Los resultados son el sufrimiento de los ciudadanos, la violencia, el hambre y la desnutrición. Por lo que esta organización, y su manera de actuar, levante perspicacias y temores a muchos futuros votantes que perciben que este podría ser el camino de Guatemala, y que en lugar de mejorar y avanzar como nación, su llegada sería un retroceso que costaría mucho superar.

Es importante examinar el pasado y retomar las experiencias sensatas para evitar nuevas equivocaciones. Estudiarlo, no con la finalidad de repetirlo, sino con el objetivo de liberarnos del mismo. Imaginar futuros nuevos y alternativos. El estudio de la historia nos dará más opciones. Según Noah Harari “los movimientos que pretenden cambiar el mundo suelen empezar reescribiendo la historia, con lo que permiten que la gente vuelva a imaginar el futuro” y si actuamos con sensatez, podremos cambiar este mundo y crear otro mucho mejor.  Considera que “esta es la razón por la que los marxistas vuelven a contar la historia del capitalismo, por la que las feministas estudian la formación de las sociedades patriarcales y por la que los afroamericanos conmemoran los horrores de la trata de esclavos”. “Su objetivo no es perpetuar el pasado, sino que nos libremos de él”. “Esta es la mejor razón para aprender historia: no para predecir el futuro, sino para desprendernos del pasado e imaginar destinos alternativos". Esperemos que esta sea la senda que tomen los próximos comicios guatemaltecos.      

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