Chinches y ratas en la Gran Manzana por Julio Hernández Estrada

El Alcalde de Nueva York declara que perdieron la batalla contra las ratas. Los millones de dólares invertidos anualmente, en campañas para exterminar, o al menos, controlar la proliferación de ratas, ha sido un fracaso. Las ratas se reproducen cada vez más, y son de mayor tamaño. Hay varios factores para darse por vencidos. Una razón, es la red del metro, que es un sistema que les permite viajar a cualquier lugar de la ciudad. Segunda razón, los desperdicios de comida de los restaurantes, que se dejan en las banquetas, y el tiempo de espera en pasar un camión de la basura, es un tiempo precioso para un festín de las ratas. Habrá desde luego, otros desperdicios, como supermercados y terminales de mercados al mayoreo. Un elemento básico en la expansión de las ratas, es el ritmo acelerado de construcción de nuevos edificios, que significa mayores y concentrados cantidades de basura, especialmente restos de comida. La proliferación de la población de ratas, constituye un problema de salud pública, que viene aunado con la proliferación de pulgas, y casos de rabia. Así como hay diferencias en ingreso, y barrios residenciales y populares en la Gran Manzana, así se da la misma diferencia entre los tamaños de ratas y sus diferentes niveles de población. En zonas de altos ingresos, las ratas están mejor alimentadas y mejor nutridas, con desperdicios de alta calidad. Las ratas de mayor tamaño y sagacidad, atacan a los gatos. Estos felinos han dejado de ser, un verdadero peligro para las ratas. Los gatos están de ociosos, tienen comida de gato asegurado, viven dentro de las casas y departamentos, nadie vigila su eficacia en el combate de ratas, pero si se han visto muchos casos de ataques de ratas, a gatos domésticos. Las ratas han mutado, para resistir venenos, y estrategias de combate de los humanos. Las ratas son animales inteligentes, aprenden con rapidez, y se adaptan. El cambio climático les ha beneficio, con inviernos menos fríos, menos drásticos.

Por el lado de la proliferación de chinches en la Gran Manzana, se debe especialmente a la falta de higiene de la población. Los americanos promedio, no barren frecuentemente sus hogares, a pesar de contar con aparatos electrodomésticos sofisticados. Lavar la ropa semanalmente, primordialmente, la de cama, es un método eficaz para combatir las chinches de cama. Esta invasión de chinches, ha venido cambiando la manera que se relaciona la población residente de la Ciudad de Nueva York, que ahora, se visitan menos, porque cada visita a un hogar con infestado de chinches, significa, llevar chinches a casas no infestadas. Las personas, se relacionan exclusivamente vía telefónica, y así, evitan trasladar chinches a otras zonas, relativamente libre de ellas. También se ha minimizado el contacto personal, de abrazos y besos, pocos intercambios de niños visitando a los abuelos, amigos, y otros hogares de niños. Se tendrá que recurrir a zonas cuarentenadas, en pleno siglo XXI, en la ciudad más icónica del mundo, en el país más rico de la tierra.

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