Los pobres cumpliendo con la democracia por Luis Crisóstomo

Hechos que suceden en donde no deberían de suceder.  En Guatemala, los empobrecidos creen y cumplen con la democracia, la participación y la justicia. Aunque en las instituciones de poder no se habla de ellos, no se les asigna presupuesto para sus necesidades, no tienen educación pública y gratuita, están ausentes los servicios de salud y la seguridad que les limita dedicarse a los trabajos cotidianos y vivir con tranquilidad. Estas circunstancias y la tradición electoral no les han favorecido en nada. Campañas electorales pasan, candidatos rubios, canches, morenos van y vienen pero no ha sucedido algo que favorezca a los empobrecidos de Guatemala.

Cada cuatro años, los pobres evalúan qué ha ocurrido durante ese lapso de tiempo, qué condiciones han cambiado, qué problemas de vida familiar y comunitaria recibieron alguna solución, cuántas promesas cumplieron los electos con el voto.  Ya frente a otra campaña electoral se repiten los mismos hechos, hay propaganda, muchos candidatos, rancheras, promesas, regalos y caravanas. Para los pobres, solamente es otra oportunidad donde les toca pacientemente escuchar discursos sobre su destino, la pobreza, la desnutrición y el analfabetismo.

Los empobrecidos creen en la democracia, además cuentan con mecanismos locales de prácticas democráticas que bien funcionan para la sobrevivencia.  En este contexto, hay reuniones en familias y en grupos pequeños donde debaten, reflexionan y buscan alternativas para obtener respuestas a las condiciones difíciles que viven. Es de reconocer que en varias comunidades locales, la inclinación del voto es un hecho que se decide en comunidad. Las familias, la juventud, la niñez y la población adulta necesitan de respuestas concretas a sus necesidades y aspiraciones porque todos viven las mismas condiciones desfavorables. Entonces hay razones para que un partido político en el gobierno pierda fácilmente las elecciones debido a que muchas de sus promesas de campaña nunca se cumplieron.

También han dejado experiencia los tiempos en que los partidos políticos actuaban en el marco de lo posible y el cumplimiento de las promesas, entonces las familias trataban de inculcar en las hijas e hijos que el voto es para quienes tienen respuestas a las necesidades de los pueblos. Ahora, hay momentos difíciles para que los pobres voten debido a que los partidos políticos tienden a desaparecer después de hacer gobierno, de manera que hay que iniciar de nuevo, buscar opciones, no repetir en el caso de candidatos que van por la reelección porque ciertamente ya los conocen.

La franqueza y la honorabilidad de los pobres son decisivos al momento de la votación porque dicen que así tiene que ser.  Imagínense que determinado partido político distribuye comida, hojas de lámina, abono químico y granos básicos para las familias con el objetivo de influir en el voto. Pero también los pobres saben que en muchos casos el dinero utilizado puede que sea público o mal habido, será de recibir y no necesariamente a cambio del voto. Esto es compra de votos y debe desaparecer de nuestro contexto. Este hecho es común en comunidades rurales y pocos apuestan porque se asuman otras prácticas honestas de campaña, por ejemplo, que sean los planes que contemplen acciones reales para mejorar las condiciones de vida de los empobrecidos.  Los partidos políticos deberían de hacer que en nuestro país mejoren las condiciones de vida, erradicar la pobreza y la desnutrición, ofrecer educación y salud para todos como respuesta a los empobrecidos del país que creen en la democracia.

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