El voto nulo (1) por Juan Callejas

Sin duda, como afirma en una conversación de intercambio de notas que hemos tenido con el buen amigo Luis Enrique Pérez, quien escribe en esta misma pagina, el tema del voto nulo en las próximos elecciones generales en Guatemala es hoy, al menos,  controversial; por algunos ninguneado, por otros valorado y por otros mediatizado, pero en fin, controversial. Es por esto que vale la pena dedicarle algunos artículos que prometo escribir para beneficio de los lectores de opiniónpi.com.


Lo primero que creo hemos de atender es la idea de ser controversial y para ello, bien vale la pena citar un buen concepto de tal cosa. “Controversia, del latín controversĭa, es una discusión entre dos o más personas que exhiben opiniones contrapuestas o contrarias. Se trata de una disputa por un asunto que genera distintas opiniones, existiendo una discrepancia entre los participantes del debate…


A lo largo de los siglos han existido muchos temas que han generado controversia en todo el mundo o que han enfrentado a distintas sociedades.( https://definicion.de/controversia/)”


Desde mi personal punto de vista, solo el hecho de ser controversial, hace del “voto nulo” una idea con valor, puesto que muchas personas con talento, pensamiento y tiempo, hasta el momento, ya le han puesto sobre la mesa de nuestras conversaciones sociopolíticas como un asunto al que vale la pena darle “coco”.


Hasta aquí, no importa cual sea su convicción al respecto, lo importante es que podamos discernir y usar esta herramienta democrática del poder del “voto nulo”, como una forma también de expresar nuestro rechazo al modelo de partidos políticos existentes dentro del marco del Sistema Democrático. Parecería que providencialmente y sin necesariamente darse mucha cuenta, nuestros congresistas abrieron esta hermosa posibilidad.


Y no es para menos, se trata de que, por primera vez en la historia del país, le estamos dando al acto de “votar nulo” del ciudadano, el valor de expresión democrática que también recoge esta acción de parte de los ciudadanos guatemaltecos; sobre todo en las circunstancias hasta donde nos esta llevando el mismo proceso electoral y todos los actores involucrados.


Una primer conclusión entonces es que el “voto nulo” si tiene sentido y valor para nosotros los guatemaltecos y sobre todo, porque subraya el ideal de la libertad que tenemos de poder expresarnos dentro del Sistema Democrático. Podríamos decir, que, con el “voto nulo” se le agrega valor a la democracia en Guatemala.


Dicho lo anterior, vale la pena entrar ahora a la reflexión que podemos tener con respecto a las tres posiciones que hasta ahora lucen prevalecer entre nuestros opinionistas del mundo político.


Las tres posiciones hasta ahora han sido: ningunear el voto nulo, mediatizarlo y valorarlo.


Ningunear la idea del “voto nulo” significaría menospreciar su valor, no hacerle caso o no tomarlo en consideración. Este ninguneo puede deberse a una formación bastante pobre, no extraña en nuestro medio, tanto en términos de cultura general como de comprensión de la política en sus mas excelsos ideales, sobre todo cuando se trata de los mas altos valores democráticos en favor del bien común. No hemos de olvidar que por ningunear a gran parte de nuestra sociedad, llegamos a una guerra entre hermanos que estoy seguro, no quisiéramos volver al repetir.


También se puede ningunear la idea del “voto nulo” porque existen ideas equivocadas con relación a sus resultados y consecuencias posibles con respecto a intereses particulares, validos quizá, pero cortos en su alcance. Los guatemaltecos deberíamos ver este proceso eleccionario como un parteaguas de un pasado ominoso y las perspectivas de un futuro sostenible y esperanzador para la generación del bien común que el Sistema Político debería lograrnos, no sin gran esfuerzo y sacrificio.


Si alguien esta alineado a otras ideas que también pueden tener su valor, los resultados del “voto nulo” favorables a dicha opción, serían dañinos a los intereses que se defienden; intereses que como repito, pueden ser muy validos, pero que también se pueden quedar cortos con respecto a las circunstancias deplorables en las que el sistema político se desarrolla y se trata, creería yo, buscar ver hacia el horizonte lejano en el que se nos permita soñar con ese bien común que tanto se añora.


Respeto a quienes ningunean el alto valor que tiene el “voto nulo”, pero no puedo compartir su posición en tanto, sueño con una Guatemala que al menos, a partir del despertar de nuestro pueblo, se de la oportunidad de expresarse con este ejercicio inédito en nuestra historia. Una oportunidad única de que dentro de las reglas del juego, podamos hacer una nación que emane luz para el mundo. Seguiremos conversando sobre las otras posiciones con respecto al “voto nulo”.

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