Juan Gregorio - Lo que Dios creo el hombre lo destruye

En el oriente de Guatemala, específicamente en el municipio de Quezaltepeque, departamento de Chiquimula, existe un río que se llama “Río Grande.” Hasta hace unas cinco décadas era todavía el río más caudaloso de la región. Este río era famoso por la diversidad de peces que albergaban sus aguas. Era una belleza ver en sus posas una inmensidad de peces de diferentes colores, formas y tamaños, jugueteando en forma de arreboles en las aguas cristalinas. También abundaban los cangrejos y los camarones. Este río era una excelente fuente de alimentación para los vecinos del lugar, quienes pescaban con atarrayas (net artesanal hecha de pita de maguey), o, con anzuelo.

Pero, desde que apareció otra generación, usando de mejor inteligencia, según ellos, para atrapar una cantidad mayor de peces, envenenaron las aguas con hojas podridas de maguey, matando a toda clase de peces, grandes y pequeños, sin dejar semillero para la reproducción. Otros, dinamitaron las pozas, acabando de esa manera, con la belleza natural, y la fuente de vida para el vecindario. Como si eso fuera poco, las aguas de este bello río, que otrora eran  cristalinas, ahora son focos de contaminación, porque sus corrientes arrastran las aguas negras de los pueblos a su paso, y una enorme cantidad de pulpa de café en putrefaccion.

Ese descuido con la fauna no pasó solamente con los peces de los ríos, lagos y mares, sino también con los animals terrestres y aereos. Cuentan los abuelos que, hace unos 75 años, todavía se veían en los pastisales parejas de venados con sus cría. Pero, tan pronto como  lo sabían algunos vecinos, sacaban sus rifles, y con la ayuda de sus perros, los mataban, hasta que acabaron con todo.

Pero eso no pasó solamente en el oriente de Guatemala, también pasó en la costa sur y en la costa norte, específicamente en Izabal. Hace unas seis décadas todavía se econtraban venados, javalíes (coche de monte), tigres, y dantos. 

En los bosques tambien abundaban aves exóticas como: pico de navaja, faisanes, guacamayas, gallinas silvestres, chompipes (pajuiles), pavos reales,. etc Las nuevas generaciones no conocen toda esta variedad de especies, porque nuestros padres las eliminaron. Para conocer estos animals bellísimos de la creación de Dios, hay que ir a los parques zoológicos, o, a las areas protegidas del Quiché, Alta Verapaz, o, Petén.

¿Por qué tuvo que pasar eso? Se podría haber aprovechado la carne deliciosa de estos animales como un menú especial, pero de algunos machos solamente, sin matar a las hembras, mucho menos a sus crías. Nuestros antepasados solo pensaron en el presente de ellos. No pensaron en sus hijos. A sus hijos también les hubiera encantado degustar  platillos de esas carnes deliciosas. 

Bueno, ¿No existen en Guatemala leyes para la protección de animales? Sí existen. Guatemala es considerado como uno de los países que tiene las mejores leyes de protección de animals de todo el mundo. Pero estas leyes se quedan en los folios solamente. En todos los niveles del estado no hay voluntad política para que se cumplan. Por ejemplo: el 28 de febrero del 2017, fue aprobada en el Congreso Legislativo una nueva ley para la protección de animales acuáticos, terrestres y aereos, y publicada en el Diario de Centro América el 3 de abril del mismo año, porque la ley que existía ya era absoleta. Esta ley incluye animales domésticos, de carga, mascotas, hornamentales y silvestres con su respectiva reglamentación y penalidades. Pero, hasta la fecha, no hemos visto que se le esté dando publicidad en la radio, o, en la television, o, en la prensa escrita. No vemos tampoco que se esté empleando algún mecanismo a nivel guvernamental o municipal para su cumplimiento.

Ahora, el Cristiano no debería esperar que el gobierno ponga en práctica estas leyes. La constitución del Cristiano es la Palabra de Dios. Dios le dijo al primer hombre que creó en ls tierra, a Adán, cuyo nombre sognifica “tierra” que, “señorease en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28).  Pero no le dijo que los eliminara, porque todo lo que Dios creó, lo creó para nuestro bien. No esperemos que el gobierno terrenal cumpla las leyes legisladas por él mismo. Nosotros los cristianos cumplamos la ley de Dios. Si cumplimos la ley de Dios, cumplimos la ley de los hombres también.     

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