​Terrible situación de la niñez y la adolescencia en Guatemala - Juan Alberto Castañeda

El líder sudafricano Nelson Mandela dijo muy sabiamente: “No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en la que trata a sus niños”. Esa sentencia nos dibuja de cuerpo entero como país, pues en Guatemala matamos con la indiferencia a nuestras niñas, niños y adolescentes.

Tenemos más de 25 años de la ratificación de la Convención de los Derechos del Niño y el Estado no ha sido capaz de satisfacer las necesidades de todas las niñas, niños y adolescentes del país a través de fortalecer las instituciones responsables de su atención.

El Estado de Guatemala asigna Q6.48 por niña, niño y adolescente según datos de ICEFI siendo una inversión que se encuentra por debajo del promedio latinoamericano. Entonces ¿Qué podemos esperar para el futuro? ¿Inestabilidad económica, ingobernabilidad política, convulsión social?

La OIT (organización internacional del trabajo) nos da un indicador vergonzoso y escalofriante en nuestro país tenemos 960 mil niños que trabajan, esa es una de las razones por lo que hay cuatro millones de niñas, niños y adolescentes fuera del sistema escolarizado y miles y miles desertando y repitiendo el grado. La cobertura en retroceso, el caso más emblemático es el nivel primario, en 2009 alcanzamos una cobertura del 98% y nueve años más tarde estamos con una cobertura del 78%.

5 de cada 10 niños y niñas en edad escolar fueron matriculados en el nivel pre primario de educación formal y 22 de cada 100 niñas y niños entre 7 y 12 años, no fueron atendidos en el nivel primario,  4 de cada 10 recibieron educación básica, 2 de cada 10 fueron matriculados en el ciclo diversificado.

La situación se agrava en las poblaciones indígenas,  3 de cada 10 niñas y niños tienen acceso a educación preprimaria, 4 de cada 10 tienen acceso a educación primaria, 1  de cada 10 adolescentes tienen acceso a educación básica y 5 de cada 100 adolescentes y jóvenes indígenas tienen acceso a educación diversificada.

La pobreza nos mata, no permite el desarrollo, es cruel con los desposeídos que son la mayoría. La última encuesta de condiciones de vida ENCOVI del 2014 nos advierte que la pobreza aumento en un 3% eso es terrible porque nos orilla a la siniestra frontera de un Estado fallido.

4 de cada 10 personas pobres son niñas, niños y adolescentes menores de 15 años, 5 de cada 10 personas que viven en extrema pobreza son menores de 15 años, en algunos departamentos la pobreza alcanza el 70% como es el caso de Sololá.

Guatemala es el noveno país más desigual a nivel mundial y el cuarto a nivel latinoamericano. La niñez y adolescencia son directamente afectadas. El costo de la canasta básica sobrepasa por casi el triple al salario mínimo agrícolas y no agrícolas, y para maquila).  7 de cada 10 trabajadores no tienen acceso a prestaciones laborales, entre ellos el seguro social. (INE, 2017).

Guatemala es el país centroamericano con mayor número de personas subalimentadas (2.5 millones, arriba del promedio latinoamericano 6% FAO). La Tasa de Incidencia de desnutrición crónica en menores de 5 años pasó de 0.1 a 26.1 por cada mil habitantes, según cifras del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social,  como en el municipio de San Mateo Ixtatán, Huehuetenango, donde 8 de cada 10 niñas y niños menores de 5 años padecen de desnutrición crónica. El promedio nacional de niñas y niños menores de 5 años que padecen de desnutrición crónica es del 50%. Terrible.

Cada 24 horas el Ministerio Público registra un promedio de 32 niñas, niños o adolescentes víctimas de maltrato, cada día un homicidio de una niña, niño o adolescente. (PNC).  En los últimos años se registró un suicidio cada cinco días de adolescentes entre 12 y 17 años, entre las principales causas está el maltrato al que son sometidos. El INACIF registra un promedio de 24 reconocimientos médico legales relacionados a delitos sexuales en niñas, niños y adolescentes por día.

El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social registra en promedio, 5 embarazos de menores de 14 años cada 24 horas y 212 de adolescentes entre 15 y 19 años. Necesitamos más presencia del Estado a través de sus instituciones de protección y abrigo, así también leyes más severas contra los violadores, acosadores y todas las personas que se dedican a la trata.

No garantizar los derechos de la niñez y la adolescencia constituye un crimen social, por eso se debe respetar el interés superior del niño,  niña y adolescente consignados en la Constitución Política, Convención de los Derechos del Niño y la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia.

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Ignacio EspañaComentario