El Cristiano y la Política - Juan Gregorio

¿Será correcto que el cristiano guatemalteco participe en política? Este es un tema controversial; unos están a favor, y otros en contra. Los que están a favor dicen: el cristiano debe participar en política y  postularse para ocupar puestos públicos, comenzando con la primera magistratura, para que llegue gente buena a esos cargos del gobierno; porque de otra manera, ¿Cómo podemos limpiar nuestro sistema de gobierno de gente corrupta? Los que están en contra dicen: el cristiano no debe participar en política para optar por cargos públicos, porque los corruptos lo van a corromper a él también, y no lo van a dejar gobernar como él desea.

Los de la segunda opinión, tienen razón, porque ya tenemos la experiencia, que los que han llegado al poder con el respaldo del voto del pueblo cristiano evangélico, nos han defraudado. Han caído en la trampa de la concupiscencia y la codicia, y algunos hasta de la sensualidad. De esa forma, perdieron credibilidad y respeto, y se vieron con las manos atadas para ejercer autoridad. No importa que tan buenas intenciones tuvieran de hacer un buen gobierno para el bien de las mayorías, las fuerzas imperantes de los que tienen el poder económico, legal o ilegal, no los dejaron. Y lo peor de todo, han puesto en vergüenza la credibilidad del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

¿Cómo debería ser un hermano cristiano que llegue a la primera magistratura de la nación? En primer lugar, no debería dejarse sobornar ni aceptar  regalías personales. Si esto fuera el caso, debería dar las gracias al que le da la regalía, y luego comunicarlo a la nación, diciendo: tal cantidad ha entrado a la nación en concepto de regalías. Les damos las gracias a los que nos las han dado. Las vamos a utilizar para infraestructura, para educación, o salud.

¿Por qué tendría que hacer eso el gobernante cristiano? Porque el soborno es penado por la ley de nuestro país y por la ley de Dios, tanto para el que soborna como para el que es sobornado. Y, si tal intención de soborno viene de fuentes ilegales como el narcotráfico o el crimen organizado, el gobernante cristiano debería comunicarlo a las autoridades competentes, para que ellos se encargaran de aplicar la ley.

Estos sobornos y regalías no se deberían de aceptar ni aun cuando se esté en la campaña política con posibilidades de ganar la contienda, porque ahí es donde comienza la manipulación, porque los que sobornan o dan regalías, lo hacen con el propósito de comprar favores. Cuando el gobernante cristiano ya esté en el poder, y quiera ejercer su autoridad como tal, ya no puede, porque ya tiene las manos atadas con el que lo sobornó, porque son personas de poder.

Pero eso no es todo, el estado mismo está corrompido con un sistema de leyes que protegen la corrupción. Por eso es que se hacen obras de infraestructura de mala calidad, porque el dinero que las compañías constructoras reciben, solo es como el cincuenta por ciento del total que salió del erario del estado. Si no hay quien denuncie, todo queda en silencio, protegido por la ley de inmunidad.

Suben los precios de algunos productos de la canasta básica, materiales de construcción,  productos agrícolas, etc. y todo queda en silencio. El pueblo se queja, pero nadie los escucha, porque los funcionarios del gobierno ya fueron comprados con el soborno. La lista se haría larga si mencionamos a las minerías, hidrocarburos y monocultivos que han destruido miles de hectáreas de bosque en nuestro Petén, con lo cual han destruido no solo la flora sino también la fauna de nuestro país.

Por eso muchos cristianos opinan que, un hermano en la fe no debía participar en política, para optar por un cargo público, porque no va a poder gobernar como manda la Palabra de Dios, porque va a ser atrapado por el sistema corrupto ya establecido.

Pero, si ese fuera el caso, que un cristiano sea electo a un cargo público, comenzando con la presidencia de la república, por el voto popular, el gobernante cristiano siempre debería congregarse en su iglesia, sin bajar la guardia en la oración personal y con su familia; así como también en leer la Palabra de Dios todos los días. También debería dar sus diezmos siempre. Su gobierno debería tener en mente a los pobres y a todos los desamparados. Esto no es comunismo, esto lo dice la Palabra de Dios (II Samuel 23:2-3; Proverbios 29:2, 7). Si el gobernante cristiano no gobierna de acuerdo con los preceptos de la Palabra de Dios, Su juicio vendrá sobre él. Pero, si gobierna de acuerdo a las instrucciones de la misma, será recompensado con bendiciones de Dios. leer el libro del profeta Amos.             

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Ignacio EspañaComentario