Atrapado sin salida - Julio Hernández Estrada

Pareciera que Donald Trump se hunde cada vez más. Existen dos fuentes de verificación e interpretación. Una,  la fuente interna, su propio país, como lo ven sus conciudadanos. Los medios de comunicación estadounidenses, cada día, sorprenden con sus análisis, interpretaciones y críticas sobre su presidente, totalmente desprestigiado. Las mentiras, se han convertido en una manera de respirar,  vivir, más bien de sobrevivir. En cada inhalación, se hunde más. Cuando exhala, escupe controversias y ataques frontales contra quién se ponga en frente. El reto más cercano y serio, son las próximas elecciones de medio término en noviembre de este año.

¿Cuál frente escoger para analizar la gravedad del conflicto provocado por Trump? Cualquiera que se seleccione, salen chispas. Donald Trump ha perdido credibilidad en el mundo, en su país, en su oficina, en su familia. Todos, como Michael Jackson, caminan para atrás, escapándose de los círculos internos del presidente. Aunque para la mayoría de sus colaboradores, es demasiado tarde, a menos que el los despida. Lo cual sería un alivio para cualquiera. Ivanka, su hija, hace el esfuerzo por retirarse y hacer declaraciones que nadie le pide, pero que ella ha decidido marcar distancia y hacer la diferencia con su padre. Ivanka ha dicho que es muy complicado trabajar en la Casa Blanca. ¿Por los problemas o por su padre? No lo dijo, pero se entiende que son ambas cosas. Todos sin excepción en el equipo de Donald Trump han sido unos principiantes, sin oficio público, ni conocimiento ni cercanía con la población, especialmente clase media, obreros y pobres desposeídos. Melania, la misteriosa Primera Dama, ha intentado salir por su cuenta. Visitó Mc Allen, los centros de detención de niños separados de sus padres. No dijo más, ni la cobertura fue grande ni analítica. Cometió errores con su vestimenta y leyendas en su ropa, jacket, etc. Envió mensajes confusos, opuestos a su intención.

“En un país donde la libertad de expresión es sagrada y está blindada por ley, el presidente, alérgico a cualquier reproche, acusa a los periodistas de ocultar sus logros. Solo se salvan la cadena Fox News, con una cobertura afín al republicano, y un puñado de medios conservadores extremos” (El País, 5 de julio, 2018). La guerra es a muerte hasta las elecciones de noviembre. Trump arremete contra los medios de comunicación, para que sus seguidores se inyecten adrenalina pura, contra ellos.

En el otro extremo, en una dimensión minúscula se encuentra Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, con el país en armas, peleando por su destitución. En la entrevista que le hizo Andrés Oppenheimer de CNN en español, con pruebas contundentes de la represión de Estado, Ortega da otra versión, su versión, como en defensa del ataque de la derecha. ¿Cuánto durará en el poder Daniel Ortega? ¿Podrá elegirse su esposa en esas condiciones? ¿Podrán revertir la historia? Todo es posible en esta vida. En la otra, no sabemos. De igual manera, Jimmy Morales, se encuentra atrapado sin salida Irá a la cárcel, una vez, el ejército le quite el apoyo. Eso sucederá cuando termine su periodo presidencial.

Situaciones como está, ocurren en el mundo, simultáneamente. ¿Hacia donde ponemos la vista?

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