Todo cambia, menos el cambio - Julio Hernández Estrada

Heráclito, filósofo griego, señalaba que todo fluye, todo cambia, nada permanece. El Partido Revolucionario Institucional, PRI, duro muchos años en el poder, cambio, desde luego, de ser un partido que representaba los intereses del pueblo, paso a constituirse en corporativo, y perdió su origen popular. Se enriquecieron los líderes, de una manera colosal, y controlaron a la población, matándola, asociados con el crimen organizado. El PRI perdió el control del país. Ahora, MORENA gobernara, abriendo otra página de la historia política y cultural de México. Atlacomulco, bastión del PRI, donde salieron seis gobernantes, quedo en los escombros políticos. Gano MORENA en el traspatio del PRI. Abandonaron al PRI, en Atlacomulco y en todo el país. El partido político formado por Plutarco Elías Calles entre 1924-28, fue un claro ejemplo de modernización de instituciones y progreso. En 2018, el PRI se entierra sin solemnidad, sólo desprestigio y vergüenza quedan de él. Por extraña razón, el PRI mantiene sólo la gubernatura de Yucatán, se dice extraña porque Yucatán fue República desde 1841, por unos años, luchando contra el poder del centro de México. En esa época, Campeche y Quintana Roo eran parte de Yucatán. Cuanto ha cambiado México, a pesar de haber permanecido sin cambios durante mucho tiempo. Se le conocía como la “Dictadura perfecta” y gobernó por más de tres cuartos de siglo. ¡Un récord mundial!

En esta ocasión, el “Establishment” acepta y deja pasar a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, AMLO, después de dos intentos previos, que, habiendo ganado, no lo dejaron pasar. En esta ocasión, con un discurso moderado, confrontando menos, al poder real, inicia con el pie derecho un periodo largamente anunciado como de cambio radical del sistema político, social y económico. A “grosso modo”, de los 89 millones de electores oficiales, 30 millones votaron por AMLO, 30 millones por el resto de candidatos y el resto, no votaron. ¿Qué indican estos números? En primer lugar, se dice que arrasó, y quizás lo hizo con más de treinta millones. No es posible que los dos candidatos que le seguían hayan obtenido los mismos porcentajes de las encuestas. Es una ironía, no puede ser una casualidad. Nadie protesto, porque ya habían reconocido la victoria desde temprana hora. Con el 40% de las mesas contadas, le otorgaban el 53% de los votos. ¿Cómo es posible, que el 60% restante de las mesas, mantuvo el mismo 53%? Bueno, es la magia de la estadística y del Instituto Nacional Electoral, INE. Los brujos de las elecciones, de los números. Se acepta, pero no se cree.  En caso de ser ciertos los números, no se tiene toda la ciudadanía con AMLO.  Es un exceso de entusiasmo. Más de la mitad de la población, no esta con él. La realidad, nunca se podrá conocer completamente. Al menos, no el ciudadano común y corriente.  ¿Qué sigue? Tomar posesión el primero de diciembre, porque así lo establece la ley electoral. Existen temores que lo puedan asesinar. Unos dicen que no, otros que sí, los indecisos, a lo mejor, quien sabe. De cualquier manera, debe cuidarse, con guardaespaldas del Estado o de él. Es una insensatez decir que le pueblo lo cuida. No con esos números del INE. Ojalá lo dejen gobernar. No será fácil. El entusiasmo de la población se diluye día a día. La gente tiene que trabajar y luchar por sobrevivir, volver a la normalidad.

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Ignacio EspañaComentario