Educación superior y el desarrollo integral - Luis Javier Crisóstomo

En la vida de los pueblos, a la educación se le reconoce que tiene efectos e impactos positivos en los componentes económicos, políticos, sociales, ambientales y culturales porque consolida la democracia, la justicia, la convivencia y el bienestar de las personas de todas las etnias, edades, credos y afiliaciones políticas.  En la medida que la tecnología avanza, las democracias se consolidan o se destruyen, los pueblos asumen verdaderamente su responsabilidad ciudadana, las culturas se transforman y el medio ambiente cambia notablemente, hechos estos que deberían presionar a la educación superior a seguir el ritmo de tales cambios para acompañar a los pueblos con respuestas a sus necesidades, problemas y aspiraciones. Hoy, los pueblos esperan que la educación superior debe tener el cuidado de evaluar las ideas, valores, conceptos, estrategias y medios para evitar conflictos, guerras, invasiones y pobreza que llevan a la muerte a muchas personas o del mundo entero si no se logra detener la escalada de violencia en el mundo.

Considerables problemas que vive nuestro país como la discriminación, el extremo empobrecimiento de un alto porcentaje de la población, la desnutrición, la falta de formación ciudadana, el declive del medio ambiente, la campante corrupción en todos los niveles de la administración pública, el enfoque monocultural de las políticas públicas, el Estado monocultural, entre otros, nos lleva a reflexionar sobre cuáles han sido los aportes de la educación superior para solucionar estos problemas profundamente estructurales.

A manera de ejemplo, en muchas coyunturas pasadas se han encontrado oportunidades para dar un buen paso para el tratamiento de respuestas a la exclusión de pueblos, culturas y sectores, también ha habido oportunidades para la elaboración de propuestas donde varios sistemas de salud deben aportar a la salud de la población guatemalteca o hacer uso complementario de formas de construir la paz entre personas y pueblos. Para abordar la interculturalidad en la educación escolar de los niveles primario y medio, desfilaron profesionales de otros países para exponer el tema en referencia. En otros ámbitos, se encuentran casos en que producen más los campesinos analfabetos que alguien versado en ciencias de la agricultura. Solamente algunos profesionales tienen la posibilidad de ver la pluralidad de hechos y visiones que hay en el país. La educación superior sigue funcionando y haciéndose sobre ideas, conceptos y procedimientos con la que fue fundada desde hace siglos, no ha tenido la transformación necesaria para el tratamiento de la pluralidad y el desarrollo integral del país. Todavía se estudian algunos principios y temas viejos para la solución de problemas del siglo 21.

Es urgente que la educación superior enriquezca o revolucione el enfoque de su currículum tomando en cuenta los avances de las ciencias en otras latitudes sin perder de vista el contexto guatemalteco, considerar la revolución del conocimiento, seguir de cerca los avances de la tecnología, fortalecer el perfil docente y el abordaje de la pluralidad desde las disciplinas al alcance. Las alternativas que se pueden generar a estas cuestiones serían los aportes que se necesitan para posicionar y construir la democracia, la justicia y la convivencia que todos necesitamos.

La educación superior debe dar luces suficientes para la elaboración colectiva de propuestas para el ámbito político, económico y social como uno de los aportes a la construcción del proyecto colectivo común de los pueblos de Guatemala.

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Ignacio EspañaComentario