Un vistazo al gobierno municipal en la provincia - Luis Crisóstomo

Los integrantes de cualquier Consejo Municipal llegan al poder municipal a través de un partido político y alrededor de algún líder o lideresa del lugar cada cuatro años.  Pareciera que la intención de alcanzar este poder se mueve por algún interés debido a que el aspirante a Alcalde Municipal se postula dos o tres veces, pues la meta es llegar allí, no importa esperar el tiempo.  Hay casos donde se usa mucho dinero para la campaña a nivel de municipio que se utiliza para caravanas, reuniones a nivel de comunidades locales donde se recurre a regalar comidas y bebidas, regalos por parte del candidato a alcalde consistente por ejemplo en líos de lámina, uniformes de jugadores de fútbol o botes de pintura.  Abundan las promesas, en muchos casos sin planes de gobierno municipal, con desconocimiento del presupuesto del municipio y pocos vínculos con las necesidades de los habitantes.

Si llegan al poder, entonces es el momento de inclinar las decisiones y cualquier esfuerzo por hacer uso de la autonomía a favor del alcalde y Concejo Municipal, dejando de lado aquella autonomía del municipio para la atención de los problemas de sus habitantes.

A simple vista, el poder municipal se enfoca solamente en la ejecución de obras de infraestructura como carreteras, salones de usos múltiples, puentes, pavimentación de calles y cualquier otro proyecto de construcción. Basta leer algunos planes de desarrollo municipal para detectar que varias municipalidades entienden el desarrollo como sinónimo de construcción de obras de cemento. Algunos o muchos alcaldes de la provincia se olvidan o simplemente desconocen que el desarrollo debe ser con visión integrada donde va la economía, ordenamiento territorial,  conservación del medio ambiente, tratamiento de la basura, educación, salud y otras respuestas a las necesidades del municipio. En este contexto, es conveniente que las instituciones y organizaciones que integran los municipios realicen evaluación si las municipalidades han respondido a los objetivos de descentralización de una porción del poder y de la administración pública y el uso eficiente del financiamiento.

En algunos casos, se practica la oportunidad de ser parte del poder municipal como el espacio para recuperar el dinero gastado en la campaña, entonces se recurre a cobrar cuanto trámite se presenta en la administración del municipio.  Esta práctica, algunas veces, lo sabe el vecindario que tales cobros no constituyen parte de los ingresos del municipio.

El rumor de corrupción en la administración de los municipios camina de la mano con el temor porque los habitantes no se animan a presentar las denuncias debido al desconocimiento de las leyes anticorrupción, falta de orientación para actuar en casos específicos, el peligro de sufrir consecuencias negativas, lentitud del trámite, escasez de instituciones dónde presentar las denuncias y el idioma de comunicación oficial es el español en contextos donde el idioma vigente es alguno de los que hablan los pueblos originarios.  

Entre los temas poco o nada tratados en el contexto del municipio están el desarrollo económico de los habitantes a través de acciones e instituciones concretas, la formación ciudadana, la calidad de los servicios básicos, las acciones anticorrupción, el desarrollo económico y político para las mujeres y la población originaria, el fortalecimiento del rol de las instituciones ancestrales de los pueblos, la desnutrición, la conservación del medio ambiente, el ordenamiento territorial y la construcción de la democracia intercultural.