Y los ciudadanos dónde están - Luis Javier Crisóstomo

En Guatemala, se acostumbra en muchos momentos de la vida política reclamar la ausencia o presencia de la ciudadanía, otros señalan que dicha ciudadanía no cumple con sus obligaciones para alcanzar el desarrollo político y el bienestar de todos. Hay preocupación por revisar lo que pasa con la ciudadanía y cómo mejorar la vida del país con las demandas y la elección de las autoridades de distintos niveles. Pero hay que tener presente que Guatemala es un país donde algunos tienen mucho y la mayoría vive en problemas como consecuencia de la pobreza.  Entonces, cómo puede un país confiar en sus ciudadanos cuando un buen porcentaje de este sector ocupa la mayor parte del tiempo solamente para conseguir algo de qué sobrevivir.

En nuestro país nadie se ocupa por la formación de la ciudadanía responsable ya que los partidos políticos aparecen cada cuatro años solamente para pedir votos, no hay escuelas de formación política desde la Sociedad Civil, las oenegés están preocupadas por conseguir dinero para financiar sus actividades, los líderes políticos locales obvian orientar la participación política responsable y no cuestionan la corrupción en las instituciones públicas. Los diputados tampoco fortalecen las funciones de la ciudadanía porque estarían en su contra ya que pueblo bien orientado puede pedirles cuentas de sus actos de corrupción.  La escuela oficial tampoco aborda a profundidad la formación de futuros ciudadanos porque estaría socavando la continuidad del control del Estado a quienes siempre lo han venido haciendo.

A los ciudadanos les corresponde ejercer sus derechos y obligaciones pero un gran porcentaje desconoce dónde están las instituciones y los espacios en los cuales se deben ejercer estas funciones. Cuando se hace referencia a partidos políticos, hay gente honrada que vincula estas instancias con prácticas inadecuadas y por lo mismo consideran que no hay espacios sanos y bien intencionados dónde participar. En épocas de campaña electoral, la participación se reduce a escuchar ofrecimientos de los candidatos y recibir regalos que podría garantizar el voto en el momento indicado.

Es de reconocer que parte del liderazgo del país está en problemas de corrupción en todos los niveles tal como los casos que actualmente se ventilan en los tribunales. Hay mucha corrupción en los niveles municipal, departamental y nacional. Los partidos políticos han llevado al poder ciudadanos con poca o nula formación con base a valores como el servicio, la honradez y la transparencia.  Los partidos políticos se identifican como grupo de personas que desean llegar al poder para buscar beneficio personal y olvidarse de la solución a los problemas colectivos. En  época de campaña electoral, debido a la falta de formación ciudadana, la mayoría de ciudadanos de escasos recursos son los más vulnerables porque con falta de información creen en hechos que poco tienen que ver con el desarrollo de las familias y los pueblos.

En estos tiempos, es escasa la participación de la ciudadanía para defender o fortalecer las funciones de las instituciones que deberían de ser columna de la democracia, la justicia y la paz como el caso de la Corte de Constitucionalidad, la Corte Suprema de Justicia, el Congreso de la República y el Ejecutivo. Pero el tiempo corre, el liderazgo actual está bajo la mirada de todos, el funcionamiento a medias de las instituciones cada vez es identificable y los efectos del sufrimiento por la miseria y la extrema pobreza abonan para despertar a la ciudadanía en general y ejercer sus derechos cívicos y políticos.

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Ignacio EspañaComentario