Los migrantes hondureños y el plan de desarrollo integral de El Salvador, Guatemala y Honduras - José Manuel Prado Abularach

El Plan de Desarrollo Integral del Trifinio, planteado en noviembre de 1988, para el mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones de las regiones próximas a El Salvador, Guatemala y Honduras, en una extensión territorial de 7,367 km2 (13% de la superficie total de los tres países), y cuenta actualmente con una población aproximada de 700,000 personas. Con una área de influencia que abarca zonas nacionales con características geográficas, sociales y económicas homogéneas, con poblaciones fronterizas, que se complementan con el comercio, servicios de salud, educación y turismo. Los centros de atracción turística están constituidos por el templo religioso de Esquipulas, en Guatemala; las ruinas de Copán, en Honduras; y el bosque de Montecristo con acceso por El Salvador. Este proyecto es apoyado por la OEA y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) apoyados por la Unión Europea.

La primera oleada de más de 5000 migrantes centroamericanos que ocurre en este siglo es la que se encuentra en estos momentos en Ciudad Hidalgo, Chiapas, México, que escapan de su patria Honduras, ¿Cómo es posible que la desesperación sea tan grande para muchas de las familias que en esta primera oleada incluyen hasta sus hijos como una avalancha desesperada para romper la frontera de México?

Es la primera ola masiva de migrantes, que debe poner a temblar a nuestros gobernantes y los pueblos de los tres países, sino reaccionan para reordenar el uso de los recursos del Estado, siguiendo los principios ético sociales, del bien común, la solidaridad, la subsidiariedad, la justicia conmutativa-distributiva-legal, para hacer un uso honrado de los recursos económicos y sociales de los cuales dispone el gobierno de cada país.

Los gobiernos de la región norte centroamericana, deben hacer un alto a sus políticas absurdas de pedir ayudas extranjeras, sin demostrar el mejor uso posible honradamente de los recursos de los cuales disponemos, ser muy coherentes entre lo que dicen y lo que hacen. Dejar a un lado la mentira y la improvisación como instrumento de trabajo. Es importante mantener el orden constitucional, porque no hacerlo causa retrasos más grandes, pero sin retorcer el orden legal establecido con nuevas leyes o decretos amañados.

En Guatemala, cada ciudadano/a, cada mujer, cada hombre, debe hacer su trabajo bien hecho, vivir la honradez, como agricultor, artesano, profesional universitario, estudiantes, comerciante, inversionista, sindicalista, político, diputados, ministros, presidente de la república, etc. todos los guatemaltecos debemos ser honestos y responsables para servir a la patria, a nuestras familias y a nuestra comunidad. Sólo así, pueden detenerse las masivas migraciones que están por sucederse. 

Ignacio EspañaComentario