Otra hoja cae del árbol del tiempo por César Sagastume

Como retomar el camino correcto en el nuevo ciclo del tiempo, para enmendar los errores de gobernantes y gobernados  de este período gris de la historia nacional.


Cada vez que se cierra un período del calendario, es obligatorio hacer un recuento de los éxitos y fracasos, de las alegrías y las penas, de los aciertos y desaciertos, de las turbulencias y la calma, del perdón y las discordias, de los amigos y enemigos, de las envidias y la comprensión,  de las arrogancias y las humildad de tantos pasajes del comportamiento humano, que obliga hacer una evaluación de manera individual, del círculo familiar, agrupaciones sociales, barrios, aldeas, parejas, caseríos, municipios,  departamentos, y por lo consiguiente  en el contexto de Nación, en donde es más exigente y obligados hacer un análisis  interno y externo dcl comportamiento y  sacar conclusiones, del  porqué le llamamos ,  “El periodo gris de la Historia Nacional”, al estar en deuda, por no cumplir con nuestros derechos y obligaciones para hacer de nuestra patria, una gran nación.


Es momento de hacer el recuento personal de cuanto hemos hecho como personas, para servir a los demás, cuanto hemos cumplido con los mandatos de amar y compartir con las necesidades de nuestros semejantes, brindándoles el apoyo para ser coherentes con los mandatos divinos. Se hace necesario evaluar concienzudamente nuestra función como miembro de la familia, para verificar si  se cumple con las obligaciones materiales, y sobre todo, las obligaciones morales y espirituales, para hacer que los miembros familiares vivan en armonía en donde todos sientan el respaldo de promover la convivencia pacífica para erradicar la violencia.


Debemos tener conciencia de verificar el comportamiento, como miembro de una comunidad, en donde tenemos la función de ser solidarios y de apoyar a los más necesitados para que todos mejoren sus condiciones de vida, para superar diferencias y caminar en la misma dirección para satisfacer las necesidades que nos lleven  a vivir en paz con nosotros mismos y nuestros semejantes. Obliga hacer los señalamientos personales como parte del pueblo de un territorio, llámese municipio, departamento o región, para verificar si se ha cumplido con  la masa social, en donde no exista envidia, odio y cuantificar con cuanto hemos contribuido a la formación de hombres libres y probos que trasciendan en el servicio social y comunitario.


Cuando se haya superado la evaluación de esas instancias, la obligación es verificar el comportamiento ante la Nación, cuestionándonos ¿Cuál ha sido el comportamiento como ciudadano, cuales han sido las aportaciones para que nuestra Nación, sea más consecuente con las demandas de los grupos más vulnerables?


Es importante invitar a los gobernantes para que hagan una evaluación exigente, que cumplan el compromiso de servir y no ser servidos.  Evaluar su conciencia hasta donde han sido honestos probos y transparentes, porque el poder es para servir y no para adueñarse  de lo que le pertenece al pueblo, asignándose jugosos salarios, bonos extraordinarios, cobrando comisiones con porcentajes significativos por cada obra que ejecutan, creando estructuras que les permiten extraer los recursos financieros que deben servir para dar mejores servicios a los gobernados.


Cada fin de este periodo, vale la pena hacer una heteroevaluación, termino aplicado a la evaluación educativa, que bien puede aplicarse al comportamiento social que se hace entre los gobernados y gobernantes; que al oír las doce campanadas que marcan el fin del año calendario,  todos nos comprometamos, hacer honestos y transparentes en nuestro actuar, y sobre todo pedirle a Dios nos convierta en seguidores sus mandatos y no repetir los mandatos del mal.

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Ignacio EspañaComentario