Guatemala: educación y alimentación de nuevo - Beatriz Villarreal

Las estructuras docentes anquilosadas junto a estereotipos pedagógicos que perpetúan la mala calidad, la ineficacia y la ignorancia en sus estructuras han engendrado un tipo de maestro que contradice el positivo y creador origen de toda enseñanza.  Por los resultados que se tienen hasta ahora, los que enseñan se han convertido en personajes sin sustancia, poseedores de conocimientos que no arraigan en su vida, que no configuran su biografía, que no muestran la lucha por el saber y la verdad, en la que parece coexistir con cualquier forma de vinculación pedagógica. Ante un suelo social que ha modificado radicalmente algunos de los elementos como son la rapidez y plasticidad de la comunicación. Hoy en la escuela y ante la televisión, el estudiante oye al mundo,  lo ve y lo siente más fácilmente. Sin embargo, por la inevitable inercia interna de las instituciones educativas y políticas en esta nación, la calidad de la relación pedagógica no ha mejorado, sino que ha empeorado.

La enseñanza mantiene la misma organización tradicional que es la definida como presencial en la que los alumnos aprenden viendo y oyendo pasivamente a los maestros. En los modelos educativos avanzados la comunicación se da cuando las informaciones y el saber viven la temporalidad inmediata de una inteligencia concreta, de un hombre concreto que convierte en voz, en discurso y por consiguiente en praxis el tiempo abstracto de la teoría. (Lledó, 2018, 236-237). La sociedad ideal de la democracia de hoy es educadora e informadora, que hace posible la toma de conciencia de la realidad en la que se está inserto. Novedades  y perspectivas que en el sistema educativo público de este país no logran tener ningún impacto.

Igual es en el aspecto alimenticio. Las tradicionales formas de concentración de la tenencia de la tierra y de la riqueza, de la producción y la alimentación, a pesar de los últimos acontecimientos sociales y ambientales, no han sido tocadas ni un milímetro. El actual gobierno no ha movido su brújula desde que llegó al poder. Por lo que en materia alimenticia lo que se espera es que se fortalezca el hambre y la desnutrición, causa fundamental, junto a la mala educación, de la emigración de los más pobres hacia Estados Unidos.

En educación la formación lleva al mundo de las realizaciones ya que la situación desde la que parte todo acto educativo está determinada por los vínculos que unen al individuo humano con su entorno social y con la naturaleza de la cual emerge. La educación es constituida por el humano y por la cultura. Es producto de la sociedad en la que el individuo está inserto, por lo que ésta es el desarrollo coherente de una serie de posibilidades que le lleven a la realización  de una personalidad libre, autárquica y solidaria, porque como derecho humano, es un proceso cambiante, articulado al paisaje social y a la historia. Su verdadera resolución solo puede darse en el dominio concreto de lo político. Por lo que la educación nunca es inocente, pareciera que el interés de tener un sistema educativo tan débil, mal fundamentado y pobre culturalmente por los actuales gobernantes guatemaltecos  es para que la población juvenil, además de aprender poco, no cuente o adquiera las competencias profesionales y ciudadanas que la califiquen para jugar su papel histórico y no intervenga en la solución de los grandes problemas  que tiene este país. Que cada vez más sobresalen por sus dimensiones y por su profundidad: la pobreza, la desnutrición, el analfabetismo, los escasos y bajos salarios.

Hoy en educación se debe desbordar el espacio cerrado del aula y extender por todas los espacios sociales y económicos, así como cubrir a todas las edades y grupos sociales. Superar el pragmatismo pedagógico y  social del lucro y el corto utilitarismo. Pues esto también deteriora la esencia de la función educadora. Los estudios tienen que estar conectados con las exigencias y necesidades de la sociedad guatemalteca, lo que solo puede hacerse si se eleva la calidad humana e intelectual de las personas. La democracia solo puede madurar,  perdurar y fructificar con las aguas de la educación moderna, ésta es la que permite que sea libre, creadora y solidaria. Estos son los grandes agujeros oscuros que ha mostrado ser irresolubles por cualquier gobierno hasta ahora  en este país.

Pues como dice Lledó “la educación permanente, en manos de quién tenga todavía un resquicio para programar y proyectar liberaciones, es la única posibilidad de humanismo y verdad”. En la que surjan instituciones para las que la mejor la educación es aquella que liberando al fanatismo de la ignorancia, sirva para establecer una  nueva forma de compañía con la naturaleza y para abrir fórmulas que confirmen entre los hombres los vínculos de una nueva fraternidad y racionalidad que tanto urgen especialmente en este país ante la casi irreconciliable división entre ricos y pobres, donde morirse de hambre un niño, es sólo un dato cotidiano que no tiene ninguna relevancia ni significa nada a nadie. Ni llama a la reflexión y a la acción a ninguna institución, supuestamente creada para ello como es el Ministerio de Desarrollo por ejemplo. Sólo se acepta alguna imposición o mandato de organismos internacionales para establecer formas y fondos para destinarlos a estos problemas. Acuerdos que son ejecutados sin ninguna responsabilidad ética  o legal pues los fondos son destinados o sustraídos para actividades poco aceptables.

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Ignacio EspañaComentario